El olor del café que me acompaña desde la infancia. Me recibía con una caricia al entrar en casa de mi abuela, y la casa se iba llenando de gente que agradecida aceptaba un "cafelito".
Y yo, como niña, sin probarlo, solo disfrutando de su aroma, de las conversaciones y las risas en torno a el.
En ese ambiente agradable cualquier labor comenzada era mágica, la luz que entraba por la ventana...todo invitaba al disfrute de las sensaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario